¿Qué son las terapias de naturaleza?
Terapias de naturaleza: la ciencia de volver a sentirnos parte de lo vivo
¿Cuándo fue la última vez que entraste a un bosque, parque o jardín sin intentar llegar a algún lugar? Sin contar kilómetros, sin buscar la fotografía perfecta, sin identificar cada especie, sin convertir el momento en otra tarea pendiente.
Estamos acostumbrados a visitar la naturaleza para hacer algo: caminar, ejercitarnos, aprender, tomar fotografías o alcanzar una cima. Las terapias de naturaleza proponen algo distinto: disminuir el ritmo, recuperar la atención y permitirnos relacionarnos con el entorno a través de los sentidos de una forma sostenida y recíproca. No se trata simplemente de “salir al bosque”. Tampoco es magia, ni sustituye la atención médica o psicológica. Se trata de prácticas facilitadas que utilizan el contacto consciente con entornos naturales para favorecer el bienestar y fortalecer nuestra relación con el resto de la vida.
¿Qué son las terapias de naturaleza?
Las terapias de naturaleza forman parte de un conjunto amplio de intervenciones que utilizan experiencias en entornos naturales con la intención de apoyar la salud física, mental y social.
Dentro de este campo existen prácticas diferentes, como los baños de bosque, la terapia hortícola, el ejercicio en espacios verdes, las experiencias en ambientes silvestres, las actividades de conservación y otras intervenciones basadas en la naturaleza. No todas funcionan de la misma manera ni persiguen exactamente los mismos objetivos.
En una sesión de terapia de naturaleza, el objetivo principal no es recorrer una gran distancia ni superar un reto físico. La persona facilitadora ofrece invitaciones para explorar el entorno con curiosidad, autonomía y atención: escuchar los sonidos cercanos y lejanos, observar movimientos, reconocer texturas, percibir aromas o detenerse a contemplar algo que normalmente pasaría desapercibido.
Por eso no es una clase de biología, aunque pueden surgir aprendizajes. No es senderismo, aunque puede incluir desplazamientos cortos. Tampoco es necesario saber meditar, tener experiencia en actividades de campo o encontrarse en una condición física extraordinaria.
La experiencia puede desarrollarse en un bosque, un jardín botánico, un parque urbano u otro espacio donde sea posible relacionarnos de manera segura con los elementos naturales.
¿Es lo mismo que un baño de bosque?
Los baños de bosque, conocidos como shinrin-yoku, son una de las prácticas más conocidas dentro de las terapias de naturaleza.
El término japonés puede traducirse como “bañarse en la atmósfera del bosque”. No implica meterse al agua ni abrazar árboles por obligación (aunque abrazarlos tampoco tiene nada de malo), sino realizar una inmersión lenta y consciente mediante los sentidos. A diferencia de una caminata deportiva, el baño de bosque no tiene como prioridad la distancia, la velocidad o el rendimiento. Puede incluir movimiento suave, pausas, contemplación y ejercicios sensoriales, pero no requiere actividad física intensa.
Las terapias de naturaleza son un concepto más amplio. Un baño de bosque ocurre principalmente en un ambiente forestal, mientras que una experiencia terapéutica basada en la naturaleza puede adaptarse a jardines, áreas verdes urbanas, espacios costeros y otros ecosistemas.
¿De dónde vienen?
La idea de que nuestra relación con el territorio influye en el bienestar es mucho más antigua que su estudio científico. Sin embargo, el campo contemporáneo de las intervenciones basadas en la naturaleza reúne aportaciones de la psicología ambiental, la salud pública, la terapia hortícola, la educación, la rehabilitación y otras disciplinas.
Uno de sus antecedentes modernos más importantes apareció en Japón. En 1982, la Agencia Forestal japonesa propuso el shinrin-yoku como una estrategia para promover la salud y disminuir el estrés asociado con la vida laboral y urbana. Con el tiempo comenzaron a desarrollarse estudios sobre las respuestas psicológicas y fisiológicas producidas por la estancia en ambientes forestales. (PMC)
Posteriormente, estas prácticas se extendieron a otros países y comenzaron a adaptarse a contextos, ecosistemas y necesidades distintas. Actualmente, el campo incluye desde experiencias centradas en la contemplación hasta programas de horticultura, movimiento, rehabilitación, educación y acompañamiento terapéutico. (Frontiers)
Esto también significa que no existe una sola forma universal de hacer terapia de naturaleza. La experiencia debe considerar el territorio, la cultura, las capacidades de las personas participantes, las condiciones de seguridad y los objetivos de cada sesión.
¿Qué sucede durante una terapia de naturaleza?
Una sesión suele comenzar con un proceso de llegada. No solamente llegar físicamente al espacio, sino reconocer cómo se encuentra nuestro cuerpo, nuestra atención y nuestro estado emocional. Después, la persona facilitadora comparte una serie de invitaciones. Se llaman así porque cada participante puede interpretarlas, modificarlas o rechazarlas. No existe una forma correcta de sentir la naturaleza.
Algunas experiencias pueden invitar a:
Explorar un espacio mediante los sentidos.
Observar patrones, colores, sonidos o movimientos.
Caminar lentamente o permanecer en silencio.
Relacionarse con un elemento del lugar.
Crear, escribir o contemplar.
Compartir voluntariamente lo experimentado.
La persona facilitadora no dicta lo que debería sentirse ni interpreta psicológicamente cada reacción. Su función es sostener un espacio seguro, accesible y respetuoso en el que cada participante pueda vivir su propio proceso.
En AlMonte Hike entendemos que la naturaleza no es solamente el escenario de la experiencia, es y somos parte activa de ella (intersomos).
¿Cuáles son sus beneficios?
La investigación sobre terapias de naturaleza ha crecido considerablemente durante los últimos años. Los resultados son prometedores, especialmente en relación con el estrés, el estado de ánimo y la conexión perceptual con la naturaleza, aunque todavía existen diferencias importantes entre los métodos y la calidad de los estudios.
Puede favorecer el bienestar emocional
Una revisión sistemática y metaanálisis de actividades al aire libre encontró mejoras en el estado de ánimo depresivo, la ansiedad y el afecto positivo. Las intervenciones analizadas incluyeron jardinería, ejercicio en espacios verdes y distintas formas de terapia basada en la naturaleza. (ScienceDirect)
Los baños de bosque también se han relacionado con reducciones de corto plazo en tensión, ansiedad, fatiga y estados emocionales negativos. Sin embargo, los resultados pueden variar dependiendo de la duración, el entorno, la población estudiada y el tipo de actividad realizada. (PMC)
Puede ayudar a disminuir la sensación de estrés
Los ambientes naturales pueden facilitar la recuperación después de periodos de sobrecarga mental. Entre los mecanismos propuestos se encuentran la disminución de estímulos demandantes, la regulación de la atención, el movimiento suave, la experiencia sensorial y la posibilidad de tomar distancia de las presiones cotidianas.
Algunos estudios han identificado cambios de corto plazo en frecuencia cardiaca y otras respuestas relacionadas con el estrés. (PMC)
Puede favorecer la recuperación de la atención
Pasamos buena parte del día respondiendo mensajes, cambiando entre pantallas, tomando decisiones y filtrando estímulos, este tipo de atención dirigida puede agotarse.
Los entornos naturales suelen captar nuestra atención de una manera menos demandante: el movimiento de las hojas, los sonidos de un ave, las formas de una nube o los cambios de luz despiertan interés sin exigirnos resolver algo inmediatamente.
La investigación ha relacionado las experiencias en la naturaleza con procesos de restauración cognitiva y mejor funcionamiento de la atención, aunque las respuestas no son iguales para todas las personas. (Springer)
Puede fortalecer nuestra conexión con la naturaleza
Este beneficio es especialmente importante para nosotros. La conexión con la naturaleza no consiste únicamente en visitar áreas verdes. También implica reconocernos como parte de los sistemas vivos, desarrollar una relación emocional con ellos y comprender que nuestro bienestar no está separado de la salud de los territorios.
Una revisión de 16 metaanálisis, que reunió 832 estudios independientes, encontró que el contacto físico y la conexión psicológica con la naturaleza se relacionan con beneficios para el bienestar humano. También encontró que una mayor conexión psicológica puede favorecer valores y comportamientos de cuidado ambiental. (ScienceDirect)
En otras palabras: relacionarnos con la naturaleza no solamente puede ayudarnos a sentirnos mejor. También puede transformar la manera en que decidimos convivir con ella.
Lo que las terapias de naturaleza no hacen
Hablar de sus beneficios exige hacerlo con responsabilidad. Las terapias de naturaleza no curan por sí mismas la depresión, la ansiedad, las enfermedades cardiovasculares ni otros padecimientos. Tampoco deben utilizarse para suspender medicamentos, reemplazar un proceso psicoterapéutico o evitar la atención de profesionales de la salud.
Una revisión y metaanálisis publicada en 2026 encontró posibles beneficios de corto plazo del baño de bosque sobre la frecuencia cardiaca, la tensión y algunos indicadores emocionales. Sin embargo, sus autores señalan que debe considerarse una práctica complementaria de promoción del bienestar, no un tratamiento independiente. (PMC)
Este campo sigue creciendo y necesita investigaciones con muestras más amplias, seguimientos prolongados y metodologías comparables. Reconocer estas limitaciones no le resta valor a la práctica. Al contrario: nos permite compartirla sin exageraciones ni promesas milagrosas y además tanto sugerimos que exista más investigación al respecto pero también estamos dispuestos a realizarlas.
¿Por qué decidimos incluirlas en AlMonte Hike?
Durante años, como bióloga y divulgadora científica, aprendí a explicar la naturaleza mediante nombres, adaptaciones, relaciones ecológicas y procesos evolutivos.
Pero también entendí algo importante: podemos aprender el nombre científico de un árbol y continuar tratándolo como si fuera parte del “mobiliario del paisaje”.
El conocimiento es fundamental, pero no siempre es suficiente para construir una relación de cuidado. También necesitamos percibir, sentir, observar y permitir que aquello que conocemos nos importe.
Por eso decidí formarme como facilitadora de terapias de naturaleza con Reforestación Interior. No para abandonar la ciencia, sino para ampliar la manera en que la compartimos.
En muchas excursiones estamos pendientes de llegar, fotografiar, identificar o completar una ruta. Podemos entrar al bosque con tanta prisa que salimos sin haber estado realmente presentes. Las terapias de naturaleza nos permiten explorar otra forma de encuentro: menos centrada en conquistar el espacio y más abierta a relacionarnos con él.
Su incorporación a AlMonte Hike también responde a nuestra manera de entender el excursionismo regenerativo. No queremos llevar personas a consumir paisajes ni utilizar la naturaleza como fondo para una fotografía. Buscamos crear experiencias que integren conocimiento, cultura, bienestar, seguridad y colaboración con quienes habitan y cuidan cada territorio.
La regeneración no ocurre solamente al restaurar un sendero, apoyar una economía local o reducir nuestros residuos. También implica transformar la forma en que nos percibimos dentro del mundo vivo.
Porque es difícil construir relaciones de reciprocidad con aquello que seguimos considerando externo, lejano o inferior a nosotros.
No venimos a desconectarnos del mundo
Con frecuencia se dice que necesitamos ir a la naturaleza para “desconectarnos”. Nosotros creemos que sucede algo diferente.
No vamos al bosque para desconectarnos de la vida, sino para volver a reconocer las conexiones que siempre han estado ahí: con nuestra respiración, con el agua, con los sonidos, con los ciclos, con otros seres vivos y con las personas que comparten y protegen el territorio.
Una terapia de naturaleza no pretende decirte qué deberías sentir. Puede generar descanso, curiosidad, incomodidad, alegría, tristeza, silencio o simplemente un momento agradable. Todo eso forma parte de la experiencia humana.
Lo importante no es salir convertido en una persona completamente nueva. Es permitirnos mirar de otra manera. En AlMonte Hike incluimos las terapias de naturaleza porque queremos que nuestras experiencias no solamente ayuden a conocer un territorio, sino también a construir una relación más consciente, sensible y recíproca con él.
No se trata de volver a la naturaleza, se trata de recordar que nunca estuvimos fuera de ella.
Fuentes científicas consultadas
Kaleta, B. y colaboradores (2025). Nature-based interventions: a systematic review of reviews. Frontiers in Psychology. (Frontiers)
Coventry, P. A. y colaboradores (2021). Nature-based outdoor activities for mental and physical health: Systematic review and meta-analysis. SSM – Population Health. (ScienceDirect)
Barragan-Jason, G. y colaboradores (2023). Psychological and physical connections with nature improve both human well-being and nature conservation: A systematic review of meta-analyses. Biological Conservation. (ScienceDirect)
Gál, V. y Dömötör, Z. (2024). The role of connection with nature in empirical studies with physiological measurements: a systematic literature review. Biologia Futura. (Springer)
Li, Q. (2022). Effects of forest environment (Shinrin-yoku/Forest bathing) on health promotion and disease prevention. Environmental Health and Preventive Medicine. (PMC)
Andrade, A. M. y colaboradores (2026). Short-term cardiovascular and mental health responses to Shinrin-Yoku: a systematic review and meta-analysis. (PMC)

