¿Qué es el excursionismo regenerativo?

Del turismo convencional al excursionismo regenerativo: viajar no debería significar consumir un territorio

Viajar nunca es una actividad completamente neutral. Cada visita moviliza dinero, utiliza infraestructura, produce residuos, transforma caminos y modifica (aunque sea brevemente) la vida cotidiana de quienes habitan un territorio. Incluso una caminata aparentemente sencilla puede compactar el suelo, favorecer la erosión, alterar la vegetación o modificar el comportamiento de algunos animales.

Esto no significa que debamos dejar de viajar o de caminar por la naturaleza. Significa que necesitamos preguntarnos cómo queremos relacionarnos con los lugares que visitamos y qué dejamos después de nuestro paso.

De esa necesidad han surgido distintas maneras de entender el turismo: el turismo convencional, el ecoturismo y, más recientemente, el turismo regenerativo. En AlMonte Hike proponemos aterrizar esta última perspectiva a nuestra actividad mediante un concepto más específico: el excursionismo regenerativo.

¿Por qué comenzaron a buscarse otras formas de hacer turismo?

Durante décadas, gran parte del turismo se desarrolló bajo una lógica de crecimiento: recibir más visitantes, construir más infraestructura y aumentar el consumo de servicios. Este modelo puede generar empleos, oportunidades comerciales, conectividad e inversión en los destinos. El problema aparece cuando el número de visitantes, la concentración espacial o la velocidad del crecimiento superan la capacidad ecológica, social y administrativa de un territorio.

La investigación reciente sobre desarrollo turístico y sobreturismo ha documentado problemas como congestión, contaminación, presión sobre los recursos, deterioro ambiental y conflictos con la población local. Sin embargo, también reconoce que los resultados dependen de la planeación, la regulación y la manera en que se distribuyen los beneficios. El turismo no es perjudicial por naturaleza, pero tampoco es automáticamente positivo por generar ingresos.

El ecoturismo surgió como una alternativa que buscaba vincular las visitas a espacios naturales con la conservación, la educación ambiental y el mejoramiento de los medios de vida locales. Más adelante, el turismo regenerativo comenzó a cuestionar algo todavía más profundo: ¿reducir los daños es suficiente cuando muchos territorios ya enfrentan degradación ecológica, desigualdad y pérdida cultural?

Turismo convencional: el destino como producto

En este artículo utilizamos “turismo convencional” para referirnos al modelo dominante que organiza servicios, infraestructura y actividades alrededor de las necesidades del visitante y del crecimiento económico. No es una categoría completamente uniforme ni significa necesariamente “turismo malo”; puede incluir desde viajes familiares hasta grandes complejos turísticos.

Sus ventajas

El turismo convencional puede facilitar el acceso a distintos destinos mediante servicios estandarizados, sistemas de transporte, alojamientos y actividades relativamente predecibles. También puede generar empleos, abrir oportunidades comerciales y promover el desarrollo de infraestructura que, bien gestionada, puede beneficiar a la población local.

Además, las economías de escala pueden reducir costos y hacer que viajar sea accesible para más personas. Un servicio masivo no es necesariamente irresponsable, del mismo modo que una experiencia pequeña no es automáticamente respetuosa.

Sus desventajas

El principal riesgo aparece cuando el éxito se mide casi exclusivamente por el crecimiento en el número de visitantes, las ventas o la infraestructura. En estas condiciones, el territorio puede comenzar a tratarse como un escenario intercambiable: una montaña para tomarse fotografías, una comunidad para consumir “experiencias auténticas” o un bosque que debe adaptarse a las expectativas del visitante.

La concentración turística puede incrementar la generación de residuos, la demanda de agua y energía, el tránsito, el ruido, la transformación del paisaje y el deterioro de sitios naturales. También puede disminuir la calidad de vida de quienes habitan el lugar cuando sus necesidades quedan subordinadas a las del mercado turístico. El sobreturismo no depende únicamente de cuántas personas llegan, sino también de dónde se concentran, durante cuánto tiempo, qué infraestructura existe y quién toma las decisiones.

Ecoturismo: visitar la naturaleza procurando conservarla

El ecoturismo dirige la atención hacia espacios naturales y, por lo menos en sus principios, busca vincular la experiencia del visitante con la conservación de la biodiversidad, la educación ambiental y el bienestar de las comunidades locales.

No basta, por lo tanto, con realizar una actividad al aire libre. Una visita a un bosque no se convierte en ecoturismo solamente porque haya árboles alrededor.

Sus ventajas

Cuando está bien diseñado, el ecoturismo puede generar ingresos ligados a la conservación, fortalecer proyectos comunitarios, ofrecer alternativas económicas compatibles con el cuidado del territorio y favorecer que visitantes y habitantes conozcan mejor la biodiversidad local.

También puede aumentar el valor social atribuido a los ecosistemas. Conocer las especies, las relaciones ecológicas y la historia biocultural de un sitio puede ayudar a que las personas comprendan por qué merece ser protegido. La literatura identifica precisamente la conservación de la biodiversidad y el fortalecimiento de los medios de vida locales como dos de sus objetivos centrales.

Sus desventajas y contradicciones

El prefijo “eco” no garantiza resultados positivos. La evidencia disponible muestra que todavía existen diferencias importantes entre los objetivos del ecoturismo y lo que realmente sucede en algunos proyectos. Los beneficios pueden repartirse de manera desigual, la participación comunitaria puede ser superficial y las decisiones pueden seguir concentradas en operadores externos. Una revisión reciente también señala que todavía es insuficiente la evidencia sobre el funcionamiento real de muchas iniciativas y destaca la necesidad de gobernanza, capacitación local y evaluación de la capacidad de carga.

Además, caminar por un entorno natural continúa produciendo impactos. Los senderos pueden compactar y erosionar el suelo, modificar la vegetación, alterar los flujos de agua, introducir especies no nativas y afectar a la fauna. Los impactos suelen aumentar cuando se abren atajos, se camina fuera de la ruta, los senderos están mal diseñados o la cantidad de visitantes rebasa la capacidad del sitio.

El ecoturismo, entonces, puede ser una herramienta valiosa, pero necesita planeación, límites y participación local real. De otro modo, puede convertirse simplemente en turismo convencional vestido de verde.

Turismo regenerativo: no solamente reducir el daño

El turismo regenerativo parte de una pregunta distinta. En lugar de concentrarse únicamente en cómo disminuir los impactos negativos, busca que la actividad turística contribuya al fortalecimiento de los sistemas ecológicos, culturales y comunitarios de cada lugar.

No se trata de aplicar la misma receta en todos los destinos. La regeneración es necesariamente situada: depende de la historia, los ecosistemas, las necesidades, los conocimientos y las relaciones propias de cada territorio.

La literatura científica describe el turismo regenerativo como un enfoque transformador, basado en sistemas vivos, relaciones recíprocas, colaboración y procesos diseñados desde el potencial particular de cada lugar. También plantea que las sociedades humanas no pueden entenderse como entidades separadas de los ecosistemas de los que forman parte.

Sus ventajas

Una perspectiva regenerativa coloca a las comunidades como participantes y tomadoras de decisiones, no únicamente como personal contratado, proveedoras de alimentos o parte de la decoración cultural de una experiencia.

También permite evaluar el turismo desde varias dimensiones relacionadas entre sí:

  • La salud ecológica del territorio.

  • El fortalecimiento de las capacidades comunitarias.

  • La protección y transmisión del conocimiento biocultural.

  • La calidad de las relaciones entre visitantes, habitantes y otros seres vivos.

  • La transformación del propio visitante.

Experiencias comunitarias estudiadas recientemente han identificado cuatro grandes ámbitos de acción regenerativa: naturaleza, comunidad, lugar y efectos positivos en quienes participan.

La regeneración también obliga a hablar de justicia. No es posible afirmar que una experiencia “deja el lugar mejor” cuando reproduce desigualdades, utiliza conocimientos tradicionales sin reconocimiento o excluye a quienes han cuidado históricamente el territorio.

Sus desventajas y retos

El turismo regenerativo todavía es un campo emergente. No existe una certificación universal ni una lista de actividades que, por sí mismas, convierta una experiencia en regenerativa. Esto abre la puerta a interpretaciones vagas y al greenwashing.

Plantar árboles, recoger basura o hacer una donación puede ser positivo, pero ninguna de estas acciones aisladas garantiza regeneración. Una reforestación con especies incorrectas, una actividad de voluntariado impuesta o una visita que utiliza a la comunidad solamente como atractivo puede provocar nuevos problemas.

Además, trabajar de manera regenerativa requiere tiempo, relaciones duraderas, conocimiento del lugar y disposición para evaluar resultados. Es más difícil de estandarizar, copiar o escalar rápidamente, porque una actividad adecuada para un bosque puede ser completamente inapropiada en otro.

Su mayor reto consiste en demostrar que existe una contribución real y no solamente una narrativa bonita.

Entonces, ¿qué es el excursionismo regenerativo?

El término excursionismo regenerativo no se presenta aquí como una certificación ni como una categoría científica cerrada. Es una propuesta operativa de AlMonte Hike para describir con mayor precisión la manera en que buscamos diseñar nuestras caminatas y expediciones.

Lo definimos como:

El excursionismo regenerativo es una forma de vivir experiencias en la naturaleza que integra recorrido, aprendizaje, cultura, bienestar y colaboración con las comunidades locales. Busca reducir impactos, fortalecer el cuidado del territorio y generar una relación más consciente, respetuosa y recíproca tanto con el entorno como con quienes lo habitan.

El excursionismo regenerativo reconoce que caminar también transforma el territorio. Por ello, los principios de “Caminando sin dejar huella” representan el punto de partida, no la meta completa. No dejar residuos, respetar los senderos, evitar la extracción de organismos y reducir las perturbaciones son acciones indispensables. Pero la regeneración añade nuevas preguntas:

¿Quién decidió la ruta? ¿Quién comparte el conocimiento? ¿A dónde se dirige el dinero? ¿Qué necesita actualmente el territorio? ¿Cuántas personas puede recibir? ¿Qué aprendieron los participantes? ¿Qué relación permanece después de la visita?

¿Cómo se lleva a la práctica?

Para nosotros, una excursión regenerativa debe construirse alrededor de varios compromisos.

La comunidad participa, no solamente recibe turistas

Los guías y colaboradores locales aportan conocimiento, experiencia, lectura del territorio y vínculos comunitarios. Su participación debe ser reconocida, remunerada y tomada en cuenta desde la planeación, no añadida únicamente al final para legitimar la experiencia.

El conocimiento se comparte desde la horizontalidad

La ciencia puede ayudarnos a interpretar procesos ecológicos, identificar especies y comprender los efectos de nuestras actividades. El conocimiento local y tradicional aporta historias, prácticas, cambios observados y formas de relación desarrolladas durante generaciones.

Uno no debería utilizarse para decorar al otro. El objetivo es generar un diálogo respetuoso entre distintas maneras de conocer.

El cuidado incluye límites

No todos los lugares deben promocionarse, no todas las especies necesitan una ubicación pública y no todas las temporadas son adecuadas para recibir grupos. El tamaño de los grupos, la elección de las rutas, la época del año, la sensibilidad del suelo y la presencia de fauna deben formar parte de la planeación. La investigación sobre senderos muestra que el diseño, la pendiente, el mantenimiento y la intensidad de uso pueden modificar considerablemente el nivel de deterioro.

La educación debe facilitar decisiones reales

Conocer el nombre de una especie puede ser emocionante, pero interpretar la naturaleza implica comprender relaciones: quién poliniza, quién descompone, qué altera un río, por qué cierto organismo no debe manipularse o cómo nuestras decisiones cotidianas llegan hasta ese ecosistema.

La educación ambiental funciona mejor cuando no se limita a repetir prohibiciones y permite que las personas comprendan las consecuencias de sus actos. En estudios con excursionistas, las normas personales y las motivaciones internas han resultado relevantes para explicar la intención de adoptar comportamientos responsables.

La seguridad también es una forma de cuidado

Una experiencia no puede considerarse respetuosa si expone innecesariamente a participantes, guías, habitantes o equipos de rescate. La planeación de rutas, los protocolos, la preparación de los guías y la comunicación clara permiten cuidar simultáneamente a las personas y al territorio.

La relación no termina cuando acaba la caminata

Una limpieza aislada retira residuos. Un proceso regenerativo también pregunta por qué llegaron, quién mantiene el sendero, cómo puede evitarse que vuelvan y qué herramientas necesitan quienes cuidan el lugar.

La regeneración no se demuestra con una fotografía grupal plantando un árbol. Se construye mediante alianzas continuas, beneficios locales, seguimiento y capacidad para reconocer errores.

Cuatro modelos, cuatro preguntas diferentes

El turismo convencional suele preguntar:

¿Cómo podemos recibir y satisfacer a más visitantes?

El ecoturismo añade:

¿Cómo podemos visitar un espacio natural, favorecer su conservación y apoyar a la población local?

El turismo regenerativo profundiza:

¿Cómo puede esta actividad fortalecer la capacidad del territorio y sus comunidades para florecer?

El excursionismo regenerativo lleva esa pregunta al sendero:

¿Cómo puede cada experiencia formar parte de una relación duradera de conocimiento, respeto, reciprocidad y cuidado?

No se trata de afirmar que nuestra presencia no deja huella. Toda visita produce algún impacto y los senderos existen precisamente porque el tránsito transforma el terreno. Se trata de reconocerlo con honestidad, reducirlo mediante decisiones informadas y procurar que nuestra relación con el lugar aporte más de lo que extrae.

En AlMonte Hike no queremos llevar personas a consumir paisajes. Queremos caminar junto a ellas para conocer los territorios, respetar a quienes los cuidan y recordar que no somos visitantes externos de la naturaleza: somos parte de ella y también responsables de las relaciones que construimos en nuestro camino.

Fuentes científicas consultadas

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Price, S. y colaboradores (2025). A regenerative approach to tourism: Learnings from community enterprises. Journal of Outdoor Recreation and Tourism.

Rastegar, R. (2025). Regenerative justice and tourism: How can tourism go beyond restoration? Annals of Tourism Research.

Samal, R. y Dash, M. (2023). Ecotourism, biodiversity conservation and livelihoods: Understanding the convergence and divergence. International Journal of Geoheritage and Parks.

Sun, H. y colaboradores (2022). Hikers’ pro-environmental behavior in national park: Integrating theory of planned behavior and norm activation theory. Frontiers in Forests and Global Change.

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